miércoles, 6 de diciembre de 2017

Los Dolomitas. Cinco rutas alpinas estivales. 

Por los cerros y las vías ferratas de la Península de Italia. 


Gruppo del Sella y Piz Boè (3.152 m), al fondo, vistos desde La Marmolada

Hoy no voy a salir por los cerros de la Península Ibérica sino por los de la Península Itálica. Volver a visitar este país ha supuesto un placer doble. Los abundantes vínculos culturales e históricos y el bilingüismo pasivo, que permite a los españoles y a los italianos entenderse razonablemente bien sobre todo si se tiene algún conocimiento de lenguas románicas y buen oído, contribuyen a que uno se sienta casi como en casa. No obstante ese “casi” estimula la curiosidad por conocer y saborear las diferencias, desde las artísticas hasta las gastronómicas y, esta vez, también las de la alta montaña.

En lo lingüístico, solo la toponimia de los Alpes orientales italianos ya ofrece una interesante triplicidad –a veces confusión– de nombres en alemán, en italiano y en retorrománico, la lengua local que evolucionó por el cruce del latín vulgar con los dialectos celtas prerrománicos. Aunque más cerca, en los Pirineos, uno puede encontrarse con una triplicidad toponímica similar entre el castellano, el francés y el aragonés o el catalán. Basta comparar, por ejemplo, el topónimo de “Graa de Stounies”, en el Monte Cristallo de los Dolomitas de Ampezzo, con el de “Grau de las Escaleretas” del Monte Perdido, en el P.N. de Ordesa.

Los macizos de los Dolomitas o Monti Pallidi, con sus agujas, grietas y torres características, se elevan entre prados, valles boscosos, ríos y lagos. Aunque la mayoría de los glaciares de la Edad de Hielo han desaparecido y los que quedan están en retirada, el agua abunda en sus tres estados; además los montañeros deben tener bien presentes las habituales tormentas post meridiem, especialmente si van a progresar por glaciar o por vía ferrata. La región ocupa casi 235.000 ha., repartidas entre las provincias de Belluno, Bolzano, Trento, Udine y Pordenone. Su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO llegó en el año 2.009.

Posiblemente, la memoria y los restos históricos de la Gran Guerra propiciaron dicha declaración, junto con los criterios antropológicos, naturales, paisajísticos y etnológicos. No por casualidad, en la jornada del circuito de las Tres Cimas de Lavaredo y Monte Paterno, nos encontramos y pudimos intercambiar impresiones con austríacos e italianos emocionados por el hecho de transitar por las cumbres, los expuestos pasos, los nidos de ametralladora, los túneles y las grietas donde hace un siglo se habían enfrentado a sangre y fuego los Kaiserjëgers y Standschützen tiroleses con a los Alpini y la artillería italiana.

A propósito de la artillería y de la dinamita empleada para abrir pasos y galerías subterráneas de suministro, es de suponer que los ghiaioni (los canchales naturales) de la base de muchas de estas atalayas y fortalezas dolomíticas recreciesen con la escoria de las explosiones. No hace falta haber tenido antepasados en aquel frente para sobrecogerse al imaginar los rigores de la alta montaña invernal sumados a las penalidades de una guerra como aquella, en la que la novedosa ametralladora y la puntería de unos pocos cazadores imperiales podían barrer de una pedriza a batallones completos de asaltantes.

Tras una historia tan ardua –pese a no habernos librado aún de los nacionalismos, siempre ominosos– Europa ha logrado ser muy distinta hoy en día. Estas cumbres constituyen una buena muestra, como escenarios perfectos para el disfrute deportivo de la naturaleza compartidos por casi tantas nacionalidades como países hay en el continente. El único contrapunto se produce cuando coincidimos los montañeros más esforzados y sudorosos con los inmaculados que, después de utilizar todos los remontes disponibles prácticamente hasta la cima, toman el sol en la terraza de los refugios. Pero el contraste resulta agradable.

La red de caminos, las vías ferratas, los funiculares y los refugios facilitan mucho las aproximaciones, el descanso y la restauración del cuerpo. Gracias a esas funivie que ascienden hasta los 2.500 y los 3.000 metros, es posible  darse el gustazo de hacer cumbre o de iniciar el descenso y, al poco, entrar a un refugio, beber una cerveza bien fría con un exquisito plato de pasta fresca, con un sabroso guiso o con un codillo en su punto y, para culminar, probar la deliciosa repostería local con café. Casi puedo saborear todavía algunos de esos almuerzos, servidos con una profesionalidad hostelera de la que deberían aprender unos cuantos refugios españoles.

Lo que puedo asegurar es que la cerveza y la buena comida saben mejor cuando se han alcanzado con esfuerzo. Así que andando.


Día 22 de agosto, 2.017. Monte Cristallo, Dolimiti Ampezzane. Inicio desde el Ristorante Rio Gere, a 2 kms del Passo Tre Croci-Són Zuógo: primer telesilla (seggiovia) – Graa de Stounies, a pie desde el Rifugio Són Fórcia (2.216 m) – Rifugio S. Lorenzi, Forc. Stounies (2.932 m) – Cresta Bianca (3.008 m) y Ric. Buffa di Perrero por la via ferrata Ivano Dibona (nivel K1,6) – Monte de Padeon – Lago Son Forca – Passo Tre Croci-Són Zuógo (1.791 m). Unos 12 kilómetros. Mapa Tabacco: Cortina d’Ampezzo 03.

La ferrata apenas tiene tres kilómetros, pero los dos kilómetros de ascensión por el canchal de la Graa de Stounies consumen mucho tiempo. El telesilla entre Són Fórcia y Forc. Stounies cierra en verano, lo que descubrimos en la misma mañana. Las vistas son soberbias. El descenso al Monte de Padeón nos entretiene y nos hace resbalar acrobáticamente. El terreno ni siquiera es de canchal sino de roca y grava. Por suerte, en varios tramos hay cable de acero. Finalmente, encontramos el telesilla de Rio Gere cerrado, desde las 17:30 como en pleno invierno, por lo que la ruta prosigue hasta el Passo Tre Croci.  

Ascensión al Rif. S. Lorenzi por la Graa de Stounies

Rif. S. Lorenzi. Punto de inicio de la vía ferrata

Pasarela de acceso a Cresta Bianca. Al fondo, las Tres Cimas de Lavaredo (Sesto)

Cresta Bianca

Prados de Padeón y Cortina d'Ampezzo, al fondo, desde Cresta Bianca

Cresta Bianca

Vertiente Norte de Cresta Bianca. Al fondo, Croda Rossa Pizora

Descenso al Monte de Padeón

Día 24 de agosto, 2.017. Monte Paterno / Paternkofel y circuito de Tre Cime di Lavaredo, Dolimiti di Sesto. Inicio desde el Lago di Misurina (1.760 m): pista forestal (9 kms en coche) – Rifugio Auronzo (2.333 m) – Rifugio Lavaredo (2.344 m) – Forc. Passaporto – Sentiero attrezzato Luka Innerkofler (nivel K2,2) y posiciones austríacas de la 1ª Guerra Mundial – Rifugio A. Locatelli / Dreizinnen hütte (2.405 m) – Pian da Fin – Cap. dei Pastori – Forc. del Col de Mèdo – Piani de Longères – Rifugio Auronzo. Unos 10 kilómetros. Mapa Tabacco: Sextener Dolomiten 010.

Ruta sobrecogedora por su historia y por circundar completamente las Tres Cimas de Lavaredo, símbolo de los Dolomitas. En un día tan espléndido, el sendero equipado Luka Innerkofler está sobre-transitado por senderistas con más y con menos –o ninguna– experiencia. El aparcamiento del Rifugio Auronzo tiene un número limitado de plazas, conviene madrugar.

Rifugio Auronzo, en la base de las Tres Cimas, al Sur. Al fondo a la izquierda, el Monte Cristallo

Las Tres Cimas de Lavaredo, desde el Monte Paterno

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Monte Paterno. Inicio del "sendero equipado" Luka Innerkofler

Llegada al Rif. Alle Tre Cime

Sendero "Dolomiten Hohenweg". Pian da Fin

Lago di Misurina y Monte Cristallino, vistos desde el Col de Mèdo

Las Tres Cimas, desde el Lago di Misurina

Día 25 de agosto, 2.017. Pale di S. Martino, Dolimiti Fassane. Inicio desde el Passo di S. Pellegrino (1.887 m): telesilla (seggiovia) “Snow Thrill” hasta las laderas de Campagnacia (2.276 m), donde comienza la ruta – Rifugio Passo delle Selle (2.528 m) – C. de Campagnacia (2.737 m) y posiciones austríacas  de la 1ª Guerra Mundial, por el  sentiero attrezzato Bepi Zac (nivel K1,7) – Cuerda de Costabella y posiciones italianas (1ª G. M.) – Pta. del Ciadin (2.822 m) – Forc. di Laghet – L’Om Picol – Telesilla “Snow Thrill”. Unos 11 kilómetros. Mapa Tabacco: Dolomiti Fassane – 06.

La ruta y el sendero equipado son muy asequibles. Las posiciones, las galerías y los dormitorios impresionan. En el Ciastel de Costabela pueden verse dos grandes rocas huecas, a modo de búnqueres. En una de ellas hay un pequeñísimo museo dedicado a las consecuencias de la contienda en aquél frente. Algunas fotos espeluznan.

Campagnacia

Rif. Passo delle Selle. A lo largo del puntal todavía se distingue la línea de trincheras

Posición austríaca sobre las laderas de Campagnacia

Sendero equipado Bepi Zac 

Cima de Campagnacia (posiciones austríacas)

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Costabella y Ciastel de Costabela, al fondo (posiciones italianas)

Día 26 de agosto, 2.017. Gruppo del Sella, Dolimiti Fassane. Inicio desde Corvara in Badia (.1540 m): telecabina (cabinovia) a Utia Lago Bee–Crëp de Munt (2.152 m) – Telesilla (seggiovia) a Le Valun (2.505 m) – Via Ferrata Vallon (nivel K2,4) – Passo dl Valun (2.845 m) – Passo Lech dl Boe (3.009 m) – Piz Boe (3.152 m) – Forc. dai Ciamorces – de Le Ponte (2.779 m) a Les Fontanes (2.568) por el canuto de Gran Valacia – Rifugio Franz Kostner Al Vallon / Franz Kostner Hütte (2.536 m) – remontes de regreso a Corvara. Unos 8 kilómetros. Mapa Tabacco: Dolomiti Fassane 06.

La Via Ferrata Vallon permite salvar el hueco de la cascada de Le Valun rápidamente para empezar a crestear por las estribaciones meridionales del macizo llamado Gruppo del Sella. Estas cumbres abarcan kilómetros de agujas y conos de deyección sucesivos.

Rif. Franz Kostner Al Vallon, al amanecer

Aproximación a la vía ferrata Vallon

Vía ferrata Vallon

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A punto de hacer cumbre

Rifugio Capanna Fassa - Piz Boè

Vista al Passo Pordoi, desde el Piz Boè, y Ossario del Pordoi, monumento a los caídos de la 1ª Guerra Mundial

Vista desde la faja de Le Ponte

Rif. Franz Kostner Al Vallon

El aroma y el aspecto de los platos que salen de la cocina nos invitan a quedarnos...

No nos arrepentimos. La pasta y los Wiener Schnitzel están excelentes

Telesilla de regreso a Crëp de Munt

Día 27 de agosto, 2.017. La Marmolada, Dolimiti Fassane. Inicio desde el Lago di Fedàia: Rifugio Dolomia (2.074 m) – Remonte-jaula individual (funivia) al Rifugio Pian del Fiacconi (2.626 m), desde donde comienza la aproximación hasta Sforcella de la Marmolada (2.896 m) – Via Ferrata Forcella (nivel K2,3) – Punta Penia, cima de La Marmolada (3.342 m) – descenso al glaciar por Schena de Mul – descenso del Ghiacciaio della Marmolada por Pian dei Fiacchi – Rifugio Dolomia. Menos de 7 kilómetros bastante técnicos. Mapas Tabacco: Dolomiti Fassane / Pelmo Civetta – 06 / 015.

El broche, la guinda, el premio final: el Glaciar de La Marmolada tras coronar Punta Penia, techo de los Dolomitas. La Via Ferrata Forcella es bastante aérea y vertical, requiere control total del vértigo y buen fondo físico. El refugio de Punta Penia, sin acceso por funicular, resulta inestimable para reponerse antes de iniciar el descenso. Los tramos de hielo con grava, el rápel de transición al glaciar y el descenso por el glaciar requieren concentración y presteza a partes iguales. La técnica ayuda, por supuesto, pero también vemos a guías de alta montaña descolgar con la cuerda, a pulso, a los clientes que no saben rapelar.

Hacia la Sforcella de la Marmolada

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Via Ferrata Forcella

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Punta Penia - Cumbre de la Marmolada

El glaciar y los refugios de Punta Rocca, a la derecha, y de Piz Serauta, más abajo

Glaciar de la Marmolada

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Funivia individual de regreso a Cima Undici y Lago di Fedaia

La Marmolada, desde el embalse del Lago di Fedaia



Entrada dedicada a mis camaradas:
Álvaro (camarada-hijo), Cecilia, Felipe, Javier, José Antonio y José Luis, el artífice.